No se apresure a vender toda su vivienda
La venta completa de la vivienda constituye, con frecuencia, la primera alternativa considerada cuando surge una necesidad de liquidez. Se trata de una vía directa, pero también irreversible: la firma de la escritura transmite la totalidad de los derechos sobre el inmueble, sin posibilidad de revertir la operación.
Tras la transmisión, el propietario pierde la titularidad y cualquier beneficio derivado de una futura revalorización del inmueble. A ello se suman los costes de adquirir o alquilar una nueva vivienda, junto con los gastos notariales, registrales y fiscales propios de cualquier operación inmobiliaria.
La venta íntegra puede tener, además, implicaciones en la planificación patrimonial familiar, especialmente cuando el inmueble forma parte de un proyecto de sucesión. Esta circunstancia resulta relevante sobre todo para quienes han residido largos periodos en el mismo domicilio.
Por ello, resulta aconsejable valorar previamente otras fórmulas, como la hipoteca convencional o la venta parcial de vivienda, que permite obtener liquidez sobre un porcentaje del inmueble sin renunciar necesariamente a la totalidad de la titularidad ni al derecho de uso.